Historia del pueblo
Mi pueblo no es ni la más grande, ni la más pequeña, tampoco la más bella, pero no es fea, es simplemente mi Santa Mónica. Soy orgulloso de este lindo lugar.
La comunidad de Santa Mónica tiene los
límites siguientes:
Al norte el rio de Chinameca
Al sur Tepeoco
Al este
Tianguistengo y las Cantinas
Al oeste Malila
El origen de este pueblo comienza desde la fundación del
gran señorío Metztitlan, fundado en el año de 1225, ya que 125 pueblos
integraban dicho señorío y el pueblo de Santa Mónica el cual aún no tenía
nombre formaba parte de él.
Después del año 1325
“Fundación de Tenochtitlán” un príncipe azteca llamado Maxtla se apodero y
gobernó estas tierras; este príncipe
llego con la idea de construir una gran ciudad, pero fracasó en este intento y
se marchó; por mucho tiempo no se tuvo noticias de él, sin embargo, cierto día
se llegó a saber que había muerto ahogado en el lago de Texcoco y en honor a
este príncipe le llamaron Maxtlatlán.
La palabra Maxtlatlan se compone por los
vocablos que son:
Maxtla –arrollarse el pantalón.
Tlan-lugar.
Uniendo los dos vocablos, significa maxtlatlan lugar donde se arrollan el pantalón. Estos vocablos están escritos en el dialecto que predomina esta región, que es el Náhuatl.
El actual nombre que tiene el pueblo el cual es Santa Mónica se dice que fue en la llegada de los españoles a México al pueblo llegaron unos frailes los cuales eran Agustinos los cuales al desconocer el nombre ellos le pusieron Santa Mónica ya que ellos la veneraban.
Esta población era cabecera del Municipio que apenas
contaba con una casita como presidencia Municipal. Con el transcurso del tiempo
se formaron las comunidades de: Coatempa, las Cantinas y Tianguistengo pero por
su situación económica la presidencia se trasladó a Tianguistengo.
El Carnaval en Sta. Mónica
El Zapascuitl, Es una tradición única y original, que ha permanecido en la comunidad desde tiempos ancestrales.
El Carnaval en Santa Mónica es una celebración tan común, como en la zona huasteca, pero orgullosamente posee una tradición única. Y es que, no solo es el significado de la festividad, si no, el misterio que la acompaña, así como la peculiar forma de representarlo.
Como se sabe, durante la celebración del carnaval, niños jóvenes y adultos, hombres y mujeres; portan un disfraz durante el día, acercándose a las casas de los habitantes de la localidad para ofrecerles una danza o baile acompañado de música regional (trio o banda) a cambio de una pequeña cooperación.
Pero lo que lo hace aún más interesante es el llamado Zapascuitl.
Zapascuitl Es una palabra de origen náhuatl, traducido así como “personaje que se dedica a perseguirlos”. (Satanás o demonio).
Esta actividad consiste en representar la salida de los demonios, que salen de la tierra de los muertos para hacer fiesta.
Comienza en la madrugada del mismo día de carnaval, desde las 00:00, donde a manera de culto se recorre el pueblo con disfraces, cadenas, cohetes, antorchas y el ya conocido “chirrión” (Chicote o Lazo trenzado artesanal mente con la punta de rafia, la cual hacen tronar en el aire)…
En el día había disfrazados bailando en todas las casas del pueblo. En esa fecha el pueblo se divide en dos barrios que son barrio arriba y barrio abajo.
Elaboración del piloncillo
Utilizado para endulzar comidas y bebidas, el piloncillo es un producto natural derivado de la caña de azúcar que conserva todos sus nutrientes pues a diferencia del azúcar de mesa, el piloncillo aporta vitaminas A, D y E, además de minerales como el cobre, magnesio, zinc, fosforo y potasio.
En Santa Mónica hay algunos cuantos productores de este edulcorante.
La historia de este producto en general, nace en la época de la Colonia, cuando el cultivo de la caña de azúcar se introdujo a México, también fueron los españoles y extrajeron los trapiches, es decir, los molinos con los que se extrae el jugo de la caña, en Santa Mónica se usan animales para operarla.
Tras la extracción del jugo de la caña, esta se pone a un recipiente en donde se mantiene hirviendo hasta obtener una consistencia espesa llamada melao, casi tres horas en el fuego, ahora recibe el nombre de melcocha y si después de sumergir una gota en agua y forma una bolita dura todo está listo para comenzar a batir.
Al ser artesanal en esta parte del proceso hay relevos pues pueden tardar hasta 30 minutos batiendo la melcocha, esto antes de que puedan pasar a los moldes.
Se usan dos moldes de piloncillo, que se envuelven con la misma hoja de caña.



